La conquista española

“La defensa del territorio ”

Son muy conocidas las dos versiones históricas, contrastantes, sobre Lempira y la rebelión que organizó contra los españoles en la tercera década del Siglo XVI (1537), ambas provenientes de documentos llamados “Probanzas de Méritos”, en los cuales se relataban todas las hazañas y peligros que enfrentaron en América, los Conquistadores que vinieron en nombre de la Corona Española.

En la historia más famosa, que se enseñó en las escuelas de Honduras durante más de cincuenta años, Lempira es retratado como líder comunitario o cacique, en edad madura y con carácter fuerte pero carismático, quien logra convencer a otros guerreros y caciques Lencas de la zona occidental de Honduras, para unificarse y resistir los ataques que realizaban con sus hombres, Francisco de Montejo y Alonso de Cáceres.

En esta versión se menciona la reunión de fuerzas provenientes de doscientos pueblos vecinos, que aportaron unos 30,000 guerreros alrededor de Cerquín; donde derrotaban todo intento de dominación española, hasta que los europeos fingieron una rendición y al reunirse con Lempira, a deliberar un acuerdo, lo asesinaron “a traición” con disparos de arcabuz.

La otra versión proviene de un documento del año 1558, localizado y analizado en 1983, por Mario Felipe Martínez Castillo, en el Archivo de Indias en Sevilla, España. Aquí aparece un soldado de nombre Rodrigo Ruiz quien narra con lujo de detalles, como llevó a cabo un gran servicio al Reino de Castilla y Aragón, persiguiendo y luego dando muerte en un combate inesperado, cuerpo a cuerpo, “al capitán de los indios rebeldes, llamado Elempira”, quien vivía atacando a los españoles establecidos en la zona cercana a Comayagua.

Estas dos historias sobre “la defensa del territorio hondureño ante fuerzas extranjeras” por un solo “héroe nativo”, ha oscurecido por diferentes circunstancias, como el nacionalismo exacerbado o la idealización de los antepasados mencionada en la Antropología Social, el conocimiento de otras defensas o resistencias mejor documentadas y analizadas por arqueólogos, historiadores y antropólogos, quienes están encontrando en el estudio de la Época Colonial en Honduras, un lugar mucho más difícil de Conquistar que el Imperio Azteca o el Imperio Inca.

Por ejemplo, las investigaciones llevadas a cabo en la región de Ticamaya y el valle del río Ulúa, cercano a San Pedro Sula, durante los últimos veinte años, han visibilizado la existencia de poblaciones nativas bien organizadas y hasta cosmopolitas. Es decir, acostumbradas al intercambio con extranjeros de todo tipo y listas para una defensa guerrera comparable a la de los mexicas, quienes usaban armas bien elaboradas y guerreros entrenados. De esta forma se ha conocido la historia de Zocamba (Çocamba) Sicumba o Zocremba, líder comunal o cacique, quien organizó la resistencia contra Cortés, Cereceda y Alvarado en forma exitosa, durante varios años, según mencionan en su correspondencia estos conquistadores españoles.

¿Por qué no recordar también las rebeliones de nativos en Olancho, Yoro, Gracias a Dios y en las zonas cercanas a Nicaragua? Al fin y al cabo, allí también era Honduras y allí también vivieron hombres y mujeres que comprometieron hasta su último suspiro, en la defensa de su territorio que le vio nacer y crecer.


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