sopa gallina

La sopa de gallina india: Una sopa completamente europea

Los seres humanos satisfacen sus necesidades básicas, como la alimentación, con los recursos disponibles en su entorno. Cuando los europeos conocieron las comidas y sus correspondientes costumbres y formas para preparar los alimentos, en las zonas recién conquistadas, como el Occidente y el Sur de Honduras, notaron inmediatamente las diferencias con sus propias gastronomías y con las de otros grupos humanos ubicados en el Caribe y en la Costa Atlántica.

Los Lencas habían heredado de los Mayas muchas formas para preparar el maíz, los frijoles, las calabazas y algunas carnes de animales que habitaban su medio ambiente. Generalmente asaban o tostaban los granos y carnes. En ocasiones los hervían pero no consumían el agua; muchos alimentos se preparaban solo durante un período muy breve, de cada año, y su consumo se realizaba en medio de rituales y actividades con un carácter religioso.

La sopa es una forma sencilla de cocinar los alimentos, aprovechando todos sus nutrientes; consiste en hervirlos en suficiente agua limpia, acompañados de condimentos que mejorarán su sabor natural. Después de algunas horas de cocción a temperatura más o menos regular, los productos utilizados cambiarán su estructura química, haciéndose mucho más fáciles de masticar y digerir. Por eso es tan fácil hacer una sopa.

Los europeos estaban acostumbrados a mezclar nuevos ingredientes con los ya conocidos, para elaborar sus sopas. Lo más importante para ellos era garantizar la alimentación y por lo tanto la buena salud y el vigor para trabajar. Por ello observaban con suma atención cada lugar nuevo donde se establecían, identificando toda fuente de alimento y su correspondiente preparación. Los cocineros europeos siempre fueron muy ingeniosos al momento de combinar los ingredientes, pues analizaban las texturas, los olores y sabores e imaginaban cómo resultarían una vez cocinados en determinada forma.

Los nativos americanos consumían las carnes de algunas aves, como los jolotes y las pavas de monte, además de varios tipos de palomas. La mayoría de las poblaciones lencas eran pequeñas o medianas, en comparación con las cantidades de personas que vivían en una ciudad como Tenochtitlán, México. Por esta razón, estas aves que servían de alimento casi nunca escaseaban. Además, se consumían solamente en algunas ocasiones especiales.

Cuando los europeos hicieron sopas con estas aves, las cazaban casi a diario en algunos lugares, por lo que sus poblaciones naturales no se recuperaban adecuadamente y fueron desapareciendo o alejándose cada vez más de los sitios donde aquellos habitaban. Esta circunstancia hizo que decidieran traer gallinas y gallos, que se habían adaptado muy bien a los climas europeos, tras varios siglos de domesticación después de importarlos desde Asia.

Estas aves se reproducían rápidamente y con facilidad, de tal modo que poco a poco desapareció el interés por las aves nativas. Cuando varios conquistadores se convirtieron en ricos hacendados, les pedían a las matronas indígenas que les preparan comidas especiales, y así fueron surgiendo varios platos, como la “sopa de gallina india”, aunque sus ingredientes y forma de preparación es europea.

 


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