San Junacito

Historia minera de Honduras

Con el desarrollo de las culturas y las civilizaciones, el interior de la tierra no solo fue el inframundo de los muertos. También era una fuente de riquezas inesperadas: Piedras preciosas y metales en estado puro, como el oro, podían encontrarse en las paredes interiores de las cuevas naturales y también en los ríos que fluían a través de ellas. 

En Honduras eran muy conocidos los lugares donde se podían obtener piedras valiosas como el jade, el ópalo, el lapislázuli, la obsidiana, los pedernales y otros, pues los habitantes de la Zona Cultural Intermedia las intercambiaban por objetos manufacturados, que los Mayas elaboraban.

 Los europeos aplicaron, en su búsqueda de oro y plata, todos los avances tecnológicos disponibles en la época colonial, además del conocimiento que tenían los nativos, sobre los terrenos donde era probable encontrarles. Así fue como un encomendero de Comayagua, hasta hoy desconocido, identificó mineral de plata en terrenos de su posesión, cercanos a donde hoy es Santa Lucía, según el historiador Mario Felipe Martínez Castillo. Muchos buscadores de metales preciosos junto a sus familias, se mudaron hacia la cuenca superior del río Choluteca, es decir Tegucigalpa y sus alrededores. Desde allí exploraron los cerros y terrenos de Ojojona hasta El Corpus, pasando por Yuscarán, siguiendo los lechos de los ríos adyacentes, con la esperanza de identificar piedras de colores especiales y características en el suelo, que les permitiera asegurar la existencia de los metales preciosos.

 La Revolución Industrial generó el desarrollo de la química-física y todas las ciencias derivadas, como la geología, lo que permitió reconocer a partir de 1880, una inmensa y variada riqueza mineralógica que podía explotarse con diferentes técnicas y métodos, en todo Honduras. La NYH Rosario Mining Company fue la primera empresa minera moderna que logró rentabilidad sostenida desde 1900 hasta el presente.

 Se explotaban los yacimientos de plata y oro, al igual que los recursos adyacentes: El bosque con su madera y plantas comestibles y medicinales; la arena, la grava y las piedras de los ríos y de las mismas excavaciones; y por supuesto, los elementos combinados con el oro y la plata, como el zinc, el cobre, el hierro, el molibdeno y varios otros, según fueran las formaciones geológicas que se encontraban durante las exploraciones y estudios prospectivos. En algunos documentos se menciona una producción de más de 1 millón de onzas de oro y una cantidad mayor de plata, durante la vida útil del mineral de San Juancito.

 La condición inevitable de los recursos minerales, es su no renovabilidad, como ocurre con el petróleo: Una vez agotada la veta, deben identificarse nuevas formaciones minerales, explotables, en otros sitios. Cuando la Rosario Mining Company agotó las minas de San Juancito, transfirió sus principales equipos técnicos y humanos hacia nuevas explotaciones, dentro de Honduras, como la mina de El Mochito (Santa Bárbara) o a otros países como Nicaragua. Actualmente se desarrollan nuevos proceso y tecnologías mineras para continuar aumentando la eficiencia y efectividad de la minería.

Fotografía: Jorge Travieso 


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