Ceibo en patuca

La iglesia La Merced

“Uno no sabe para quién trabaja…” dice una antigua sentencia. Y esto se puede aplicar perfectamente al edificio del antiguo convento de la Merced, conocido por casi todos, como el “Antiguo Paraninfo de la Universidad”. La historia de este edificio comienza cuando llegan a Tegucigalpa (Real de Minas, en esa época), los frailes de la Orden de Nuestra Señora de la Redención de los Cautivos o Mercedarios, allá por 1620.

Tegucigalpa comenzaba su primer auge minero y atraía a las órdenes mendicantes que se desarrollaron alrededor de ciudades mediterráneas como Nápoles, Boloña y el mismo París. Estas organizaciones religiosas monásticas habían escogido como propósito primordial de su existencia, la prédica del evangelio en los ámbitos urbanos, desde una “pobreza voluntaria” que enlazaba “la pobreza real y genuina” con la riqueza en su máxima expresión, quizás, aprovechando el terrible contraste, para iluminar sobre la actitud de no aferrarse a la materialidad, sino buscar a través de esta, la salvación personal…

En un principio, los Mercedarios tuvieron que vivir durante algunos años en Santa Lucía, debido a que los Franciscanos tenían una presencia bien establecida en Tegucigalpa, circunstancia que impedía, según mandato del Rey de España, el establecimiento de otras órdenes mendicantes en Tegucigalpa. Para los inicios del siglo XVIII, la población de la ciudad comenzaba a crecer en forma acelerada, creando la necesidad de más frailes en sitios como Tegucigalpa.

Fue así como los Franciscanos invitaron a los Mercedarios a construir un convento y su respectiva iglesia en “La Cuesta del Río”, que después de funcionar durante casi un siglo, con el fin del primer auge minero, los procesos de independencia y el interés por evangelizar en el interior del país, fueron dejando al convento cada vez más inactivo y abandonado, hasta que fue expropiado en 1828 por el gobierno Federal de Francisco Morazán.

En 1857 la Alcaldía de Tegucigalpa le cedió este edificio, que estaba muy deteriorado, a la recién fundada Universidad Nacional. Esta se trasladaría a este espacio hasta en tiempos de Marco Aurelio Soto, cuando su primo Ramón Rosa la apoyó en forma decidida y contundente, llamándose “Universidad Central” (26 de Febrero de 1882). Allí funcionarían las Facultades de Derecho y Ciencias Políticas, Ciencias Prácticas y Ciencias Médicas.

Sin embargo, las dificultades para la manutención del edificio perdurarían durante más de un siglo, hasta el tiempo cuando la Universidad se trasladó, definitivamente, al Campus actual cercano a la Aldea de Suyapa, durante los 1950´s. Quedando el edificio del convento como Galería Nacional de Arte y su iglesia funcionando normalmente, hasta el presente.

 


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