arrecife Roatán

El origen volcánico de los Arrecifes de Coral en las Islas de la Bahía

Se sabe desde hace muchos años, la existencia de volcanes submarinos inactivos en el Caribe Hondureño, como los ubicados en las aguas cercanas a Utila. Lo que no se conoce a ciencia cierta, son los efectos directos e indirectos de los volcanes en la generación de la vida. La piedra pómez que se utiliza frecuentemente para suavizar la piel de los pies debido a su efecto abrasivo, es el material de origen volcánico más fácil de identificar en cualquier playa de las Islas de la Bahía. Esta piedra realiza uno de los aportes más importantes para la existencia de los arrecifes coralinos: Sirve de soporte o nicho a una gran cantidad de especies de coral y otros microorganismos submarinos, propiciando de ese modo la existencia de varias cadenas o pirámides alimenticias.

 La relación entre vulcanismo y la formación de arrecifes coralinos está comprobada y demostrada. Las erupciones volcánicas estimulan la generación de más vida al producir nuevo material de sustrato, como se ha observado en Australia, Indonesia, Hawai y en otras partes del mundo en donde hay actividad volcánica submarina. Es posible generar arrecifes artificiales utilizando objetos como barcos y otras estructuras metálicas sumergidas; estructuras de cementos especiales o simples piedras extraídas de tierra firme, para que los microorganismos las colonicen y en unos cuantos años, los transformen en arrecifes.

  Los volcanes submarinos no solo producen materia que sirve para sostener, literalmente, nueva vida como las piedras producidas a partir de lava solidificada; también agregan varios minerales y substancias químicas, disueltas en pequeñas concentraciones dentro de las aguas circundantes a los cráteres, las cuales sirven de alimento para formas de vida microscópicas; estas, a su vez sirven para alimentar al plankton vegetal y animal; y el plankton es la gran base alimenticia de todos los pequeños crustáceos de los cuales se sirven peces pequeños y medianos; finalmente, es posible identificar en los niveles superiores de la pirámide alimenticia, a los grandes depredadores, como las ballenas, los delfines y el más famoso de todos: El tiburón de arrecife (Carcharhinus perezi).

El arrecife de coral es un bosque similar al Bosque Húmedo Tropical o al Bosque Seco Tropical, solamente que se encuentra sumergido y conformado por otros organismos acuáticos adaptados a vivir en el mar. Al igual que los bosques terrestres hondureños, los arrecifes coralinos de Utila, Guanaja y en general de cada Isla de la Bahía, contienen especies que han desaparecido en otras partes del Caribe. Esto debido a su ubicación en una zona tropical con aguas tibias y suficiente luminosidad, que además permite el tránsito o permanencia de varias especies, como las tortugas Carey y los tiburones ballena, por citar los más fáciles de identificar.

Las escuelas de buceo en las Islas de la Bahía, y principalmente en Utila, exigen muchos cuidados y protocolos de seguridad, no solo para la buena salud del buceador; también y principalmente para la buena salud del arrecife coralino. La presencia excesiva y numerosa de personas, los desechos, las aguas servidas y por supuesto la sobrepesca, son graves amenazas medioambientales. Si algunos microorganismos del arrecife desaparecen, también lo harán quienes se alimentan de ellos, iniciando de esa forma un proceso de extinción en cadena.

 


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