Abejas

Los americanos precolombinos y Las abejas

La Meliponicultura o cultivo de las abejas sin aguijón tiene mucha antigüedad en la América Precolombina, pues la mayoría de estos organismos son endémicos en varias regiones americanas. Todos los pueblos nativos conocían las propiedades medicinales y nutricionales que poseen las mieles de estos insectos.

Y desde mucho tiempo antes de la llegada de los europeos, tenían un gran conocimiento sobre su cultivo y aprovechamiento. En tiempos de la Conquista y luego durante la Colonia, cuando los extranjeros llegaban a las poblaciones de los nativos, probaban y consumían la miel producida en esos parajes. Grande era su sorpresa al descubrir la variedad de sabores y texturas disponibles en esas substancias naturales producidas por insectos especializados, según fuera la especie determinada y su entorno biológico-geográfico específico en donde desarrollaba su breve ciclo vital y por lo tanto, el lugar donde producía su miel.

Algunas mieles tenían un carácter mágico y se utilizaban para fines rituales, mortuorios o religiosos exclusivamente. Otras mieles se les combinaba con materias primas propias del lugar, como brebajes para consumo cotidiano, sopas y también para condimentar algunos asados y comidas “secas”. Algunos padecimientos como infecciones en los ojos y oídos; heridas profundas y abiertas en proceso de cicatrización; quemaduras y rasgaduras; todas ellas eran tratadas directamente con algunos tipos de miel, o se preparaba algún ungüento que llevaba miel entre sus ingredientes principales.

La apicultura es una actividad practicada alrededor del mundo y a lo largo de la Historia. Existe mucho conocimiento acumulado sobre este ámbito gracias al aporte de los apicultores y de los científicos que han estudiado a estos organismos. La crianza de abejas para aprovechar su miel tiene una antigua historia que es posible encontrar en el arte rupestre, murales, códices y libros sagrados. Actualmente se continúa investigando desde varias perspectivas científicas, el cultivo de las abejas sin aguijón, pues representan una gran oportunidad para mejorar los ingresos de los campesinos americanos, a pesar de su escasa producción si se compara con la obtenida cuando se cultivan abejas que tienen aguijón. Los servicios ambientales como indicadores biológicos del cambio climático, la presencia de gases tóxicos y la polinización de plantas diversas, todos ellos brindados por las abejas sin aguijón y las propiedades únicas de sus mieles, permitirá diversificar las actividades económicas de quienes las críen. Su protección contribuirá para la sobrevivencia de una biodiversidad propia de América.

 

 

 


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