Pipante mosquitia

Comercio en pipantes por la Mosquitia Hondureña

Quienes vivimos en ciudades damos por sentadas muchas comodidades “básicas”, como la llegada del camión repartidor de leche, jugos o cualquier producto alimenticio a las pulperías o supermercados cercanos. Si pedimos una pizza, sabemos que el muchacho repartidor no tardará más de 20 minutos en llegar, aunque esté lloviendo inclusive. Vivimos en medio de un comercio permanente, pues esa es una parte importante de nuestra naturaleza humana.

El comercio ha consistido desde los inicios de la civilización humana en el intercambio de productos o servicios; el dinero es parte de la transacción, no necesariamente lo más importante. En la Mosquitia Hondureña los medios para comerciar son los ríos, como el Patuca; y sus vehículos principales, los pipantes: Canoas con forma alargada y mucha flotabilidad típicas del paisaje del lugar.

En los largos y resistentes pipantes, los Misquitos pueden transportar casi todo: víveres diversos; productos recién cosechados como cacao, plátanos y otros frutos de la zona; madera, combustible, agroquímicos, alimento para animales; electrodomésticos, baterías y pilas, paneles solares; confites, bocadillos, automóviles… y todo lo que se pueda comerciar y transportar. Las diferencias con el comercio al cual estamos acostumbrados en las ciudades consisten principalmente en los tiempos de entrega, los niveles de riesgo y dificultad, y las limitaciones de transportabilidad.

Los Misquitos conocen los ríos de su entorno como se conoce a una persona; con observar el color de la mañana y la apariencia de las aguas fluyendo, pueden calcular si el viaje será tranquilo o toda una aventura. Y es que la principal desventaja o peligro para un pipante es la cantidad de agua que acumula cuando llueve; y la lluvia en la Mosquitia ocurre durante todo un día, una semana o más, sin representar esa condición algo extraordinario.

Con el uso de motores fuera de borda los viajes se hacen en menos tiempo, aunque con iguales riesgos. En el tiempo cuando los Misquitos entraron en contacto con los ingleses, durante la disputa colonial entres estos y los españoles, ellos ya conocían muy bien los ríos y efectuaban un saludable comercio con los Tawakas y los Pech del interior de Honduras. Cuando los británicos concluyeron la imposibilidad de entrar con grandes embarcaciones por los ríos de la Mosquitia Hondureña, tal como lo hacían en la Mosquitia Nicaragüense, vieron en los Misquitos sus mejores aliados. Por eso trataron de generar excelentes relaciones con ellos.

Así comenzó una alianza que perduraría por aproximadamente dos siglos, durante los cuales, los Misquitos se dedicaron a comerciar toda clase de productos de contrabando, si se les juzgaba desde la Autoridad Española. Traían hasta el interior de Olancho y El Paraíso, herramientas, armas, municiones, pólvora, vajillas, cubertería, manteles, telares, fajas y muchas cosas más que habían intercambiado con los marinos ingleses en la Costa Atlántica; y se llevaban de regreso ganado, madera, oro, plata y varios otros productos. Ellos fueron quienes introdujeron el café a Honduras, a finales del siglo XVIII.

Si usted visita la Mosquitia algún día de estos, no pierda la oportunidad de viajar en pipante. Será esa una experiencia inolvidable, donde sentirá cómo se han comunicado las personas durante muchos siglos, en esa región de Centroamérica.


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