Boca Mina Santa Lucía

Las galerías y bocaminas de la Ruta Minera

La apertura de un gran agujero y su prolongación dentro de la profundidad terrestre, es una labor aún peligrosa y llena de riesgos laborales. En San Juancito hubo un promedio de 30 muertes por año, relacionadas con derrumbes, explosiones y gases tóxicos, durante los primeros cincuenta años de actividad. Posteriormente, 

a partir de 1935, los accidentes disminuyeron debido a las nuevas exigencias del Estado de Honduras y organismos internacionales, que obligaban a las empresas mineras a invertir en procedimientos y equipos de seguridad.

Los procesos y técnicas aplicados en la montaña de San Juan, hoy llamada “La Tigra”, convirtieron a la New York and Honduras Rosario Mining Company de San Juancito en la mina más moderna del mundo, modelo para otras explotaciones durante los primeros veinte años del siglo XX. Allí se emplearon con éxito los martillos neumáticos, hoy en día parte del paisaje urbano cuando se rompe el pavimento de las calles. También se instalaron generadores de electricidad movidos por las corrientes naturales de agua, también comunes, como los que funcionan en las represas “El Cajón” y “Cañaveral”. El oro, la plata y los metales que siempre les acompañan en los minerales que forman las piedras de muchas montañas en Honduras, se separaban, trituraban y descomponían con procesos químicos y tecnologías “de punta” para ese entonces.

Pero lo que hacía rentable la explotación de las minas era el conocimiento de los geólogos y peritos especialistas quienes podían reconocer dónde y cómo debía perforarse cada cerro; y finalmente, cuál sería la dirección de la galería (túnel) dentro del cerro, por medio de refinadas técnicas de prospección minera, actualmente muy comunes y conocidas.

Los obreros eran los encargados de llevar a cabo los trabajos de perforación que implicaban excavaciones profundas, movimiento de tierra y piedra, colocación de rieles y puesta en marcha de un sistema de vagones para mover la broza, llevar soportes de concreto o metal para asegurar las galerías y túneles, y finalmente las líneas de electricidad, tratando de crear condiciones favorables, no cómodas, para llevar a cabo el trabajo cotidiano del minero.


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