Murciélagos hato viejo

Los murciélagos y el inframundo

¿Por qué aparecen tantas veces representados, los murciélagos en el Arte Rupestre? La Arqueología y la Antropología responden que para los primeros grupos humanos y para algunas civilizaciones de la Antigüedad, como los Mayas, el murciélago representaba un mediador entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos.

 Y esto era así porque estos mamíferos voladores (¡Los únicos, actualmente!) se alimentan durante la noche y en el día permanecen dentro de cuevas naturales y otros tipos de refugios.

En todas las culturas del mundo, la muerte es el evento natural que genera más explicaciones y mitos, cuya finalidad más importante es la aceptación y resignación de los vivos. La acción de enterrar los cadáveres es un ritual necesario para cerrar el ciclo de desaparición de toda persona humana… Pero, ¿Qué ocurre después de la muerte? Es una pregunta recurrente desde el inicio de la cultura humana. La primera observación consistió en identificar los signos de vida que ocurrían en los lugares donde se depositaban los muertos: Aumento en la actividad de varios insectos, plantas e incluso animales, es decir, ¡La muerte generaba nueva vida!

Era fácil imaginar que tal vez los seres queridos se transformaban en otros seres. En más de una ocasión, los cadáveres depositados en un lugar desaparecían, o se encontraban huesos limpios en espacios subterráneos inesperados: Una cueva donde circulaba un río subterráneo. Estos y otros fenómenos naturales fueron creando conexiones muy fuertes en el cerebro humano, siempre necesitado de encontrar sentidos en todo..

Los seres que más aparecían en las cuevas eran siempre los mismos, aunque con diferentes apariencias (¡Especies!): Los murciélagos y sus depredadores más comunes, serpientes, lechuzas y otras aves rapaces, lagartos grandes y pequeños, y una constelación de insectos y arácnidos con formas y figuras similares aunque simultáneamente diferentes, de los observados en la superficie. La mayoría de estos organismos podían verse durante el día, solo el murciélago nunca o rara vez aparecía, con su rostro y sonidos perturbadores. Donde nunca faltaba este, era en las cuevas oscuras.

Por lo tanto, si existía un mundo diferente al “normal”, debía ser este de las cuevas. Un mundo fascinante que se encontraba en el interior de la tierra y a donde se accedía exclusivamente por las cuevas, siempre “custodiadas”, “vigiladas” o “administradas” por los murciélagos. Era importante, entonces, esforzarse por comunicarse con estos seres, interpretar lo que querían decir, a quienes penetraban en estas oquedades. En el transcurso del tiempo, cuando aún no existía la escritura, las tradiciones de “comunicación con el inframundo” se fueron transmitiendo y enriqueciendo, hasta constituir auténticas religiones primitivas. Y como siempre que nace una religión, surgen a su vez, otros procesos conectados: El Arte y la Ética, en sus muchas y variadas formas y manifestaciones.


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