Pipante La Mosquitia

Tres formas para llegar a Gracias a Dios

Aunque la Mosquitia Hondureña representa casi un 20% del territorio hondureño, son muy pocos los habitantes de este país que tienen una idea real de las condiciones de vida en esa región. La primera característica importante es la ausencia de carreteras de cualquier tipo, que comuniquen efectivamente los diferentes municipios de Gracias a Dios y Olancho, que constituyen la mayor parte de la Mosquitia Hondureña. ¿Entonces cómo se puede visitar un lugar tan atractivo si no es posible viajar en automóvil?

Aunque se piense inverosímil, la mejor forma para transportarse por la Mosquitia Hondureña es utilizando un pipante para navegar por sus ríos más grandes. Las vías de comunicación fluvial han sido la forma ancestral para trasladarse de un lugar a otro, dentro de este gran territorio. Y muchas generaciones de comerciantes han mantenido desde los tiempos de los Reyes Moscos y las luchas entre el Imperio Británico y el Imperio Español, hasta el presente actual, un vigoroso intercambio de productos, con sus naturales fluctuaciones de volumen y valores que implica cualquier actividad económica.

El pipante es una embarcación de gran longitud aunque pequeño calado, construida a partir de un solo tronco de árbol, el cual es vaciado con hachas y otros instrumentos especiales. Su fondo es plano y por eso es ideal para navegar en los ríos de la Mosquitia durante todo el año, pues los caudales y su correspondiente profundidad son muy variables durante el año, y las posibilidades de quedar varado están siempre presentes. En pipante se pueden transportar personas y todo tipo de objetos: cerdos, perros, refrigeradoras, partes diversas de automóviles y equipo para agricultura; maquinarias desarmadas, piedras, cocos, sacos con cacao y café; así como encomiendas y otros encargos. Sin importar mucho el clima, pues los pipanteros misquitos conocen cada recodo del río y cada clima posible, lo cual les permite viajar incluso durante algunas noches.

En el pasado reciente, tal vez durante la década de 1950, era posible embarcar desde las fronteras entre Olancho y El Paraíso. Actualmente se puede viajar desde los orígenes del río Patuca, hasta llegar al Océano Atlántico, manteniendo de este modo una regular comunicación entre los poblados del interior de Gracias a Dios y algunas aldeas pertenecientes a los municipios de Dulce Nombre de Culmí y Catacamas, en Olancho. ¡Sin duda alguna, un viaje extraordinario e inolvidable, para quien gusta de la aventura!

Aunque los pipantes son una parte de la cultura cotidiana en la Mosquitia Hondureña, no es posible navegar por todo el departamento de Gracias a Dios. Aquí es donde el transporte aéreo adquiere su importancia. Actualmente se realizan vuelos desde Tegucigalpa hasta Puerto Lempira, casi todos los días del año. Y si la aeronave es pequeña, es posible efectuar varias escalas de vuelo en diferentes poblados de Gracias a Dios.  Esto es así porque de hecho, la mayor extensión de la Mosquitia está cubierta por grandes bosques de pino caribe (Pinus caribae) asociado con grandes zacateras, muchas veces inundados.

También es posible llegar a varios sitios costeros de Gracias a Dios, utilizando embarcaciones comunes de diversos tamaños, los cuales pueden tomarse en cualquiera de los puertos hondureños del Atlántico: Omoa, Puerto Cortés, Tela, Roatán y las Islas de la Bahía, La Ceiba y Trujillo. Realizando la misma ruta que efectuó Cristóbal Colón cuando se afirma puso nombre a Honduras.

 


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