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Los Cayos Cochinos

Aunque el tamaño o extensión de un área geográfica siempre es importante, no es lo más relevante cuando se trata de biodiversidad. Se ha demostrado en reiteradas ocasiones, la inmensa variedad de especies biológicas disponibles en las zonas arrecifales.

 Los Cayos Cochinos tienen un origen sedimentario-coralino, lo cual convierte a este entorno en un ámbito con una extraordinaria variedad de organismos animales y vegetales.

En la superficie de los pequeños cayos, cuya extensión de tierra emergida no sobrepasa los dos kilómetros cuadrados, existen plantas y animales endémicos. Más allá de la famosa boa rosada (boa constrictor), se encontraron  aproximadamente veinte especies de plantas únicas de ese pequeñísimo espacio terrestre.

 Pero lo interesante está realmente debajo del agua, en los arrecifes alrededor de los cayos. Al recibir inmensas cantidades de materias orgánicas desde los ríos hondureños, como el Aguán, además de otras substancias y organismos traídos por las corrientes marinas y los cambios de estación climática, el arrecife en sí mismo, genera una notable dinámica biológica en todos los niveles de vida; desde el bacteriano hasta el ictiológico. Las cadenas alimenticias son muy complejas, frágiles y cambiantes. ¡La competencia por la supremacía es feroz en estos lugares rebosantes y vigorosos!

 Por estar ubicado en una zona tropical (Trópico de Cáncer), recibe una especial cantidad de energía solar durante todo el año, elemento indispensable para iniciar y mantener la intensa actividad de los diferentes organismos biológicos. Esta condición, junto a la alta temperatura constante día a día a lo largo de los meses y la frecuente lluvia abundante, concentra muchos y variados elementos nutritivos en todas partes del ecosistema, los cuales a su vez sostienen abundantes poblaciones de seres vivos.

 Finalmente, se debe considerar la cercanía con las tierras continentales, de donde seguramente provienen muchos de los animales y plantas, establecidos con mucho éxito dentro de esos espacios marítimos.

 Constantemente, los vientos traen lluvias, microorganismos y pájaros; las corrientes submarinas traen plancton, semillas, peces y pequeños reptiles de otras latitudes; y los eventos cíclicos, como los huracanes, arrastran en ocasiones, gigantescos árboles arrancados en los valles fluviales del interior profundo del territorio continental, desde donde son arrastrados por las corrientes embravecidas de los ríos y la fuerza del meteoro, como auténticas arcas de la vida, cargando colonias de insectos y hasta pequeños roedores... ¡Hasta ser depositadas en la playa de alguno de los cayos, o en sus alrededores,  después de un fabuloso viaje desde el mismo corazón del país!

 Cabe agregar, toda la vida en forma de microorganismos saprófitos, traída por las personas humanas en constante tránsito hacia y desde los Cayos Cochinos...

 


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