¡Bucear en medio de los  restos de un barco hundido: Una de las máximas aventuras!

Probablemente en casi cualquier zona de mar cercana a los puertos o rutas marítimas concurridas, existen barcos hundidos capaces de brindar una magnífica aventura al buceador atrevido.

Los restos sumergidos inspiran una inmensa actividad cerebral, al estimular todos los sentidos y las capacidades de percepción. Las formas originales de la nave pueden ser imaginadas cuando se flota en sus alrededores. Es posible encontrar peces de todos los tamaños y colores, además de otros organismos submarinos, pues los naufragios terminan integrándose con el fondo marino, convirtiéndose en un hábitat o zona de vida de la profundidad…

Es necesario un itinerario bien planificado de cada uno de los momentos importantes, desde la inmersión hasta el regreso a la superficie. Quien desee realizar esta actividad debe estar en una condición física adecuada, sin enfermedades con síntomas capaces de entorpecer el uso de la parafernalia para bucear, ni impedir los movimientos necesarios para desplazarse en el agua; algunos guías recomiendan el uso de casco para proteger la cabeza, por lo menos dos linternas potentes, por cada buzo; y un cuchillo robusto muy bien afilado, con hoja dentada.

Nunca se debe bucear en solitario. Lo ideal es realizar la exploración en grupos conformados por varios buzos, algunos de ellos experimentados. También es un buen hábito informar sobre la fecha y hora cuando se hará la inmersión, y la duración de la misma,  a personas de confianza quienes podrán buscar ayuda si hubiera una tardanza excesiva.

Por otra parte, se debe tener un conocimiento básico aceptable, sobre las condiciones del lugar donde se buceará. En la mayoría de los sitios está permitido el buceo para los aficionados, sin embargo podrían existir algunas restricciones legales debido al valor arqueológico, histórico o paisajístico. Todo esto debe conocerse muy bien, antes de la inmersión.

Hay tres factores críticos en el buceo de naufragio. El primero es la cantidad de aire disponible en el tanque respectivo. El segundo es la flotabilidad del buzo, su habilidad para mantener el equilibrio dentro del agua. Y finalmente, el dominio de la ruta a seguir; estar seguro de poder llevarla a cabo sin sobresaltos…

Para mantener un buen nivel de confort durante la aventura, se recomienda el uso de un BC o chaleco compensador técnico, para flotar sin mucho esfuerzo y cargar los utensilios necesarios de manera conveniente. Y en cuanto a la dotación de aire, se recomienda siempre la regla de “los tercios”: un tercio para la ida, un tercio para el regreso y un tercio de reserva, considerando siempre el tiempo para descompresión.

Lo demás, consiste en ajustarse al itinerario, y seguir las instrucciones de los guías especializados quienes siempre deben acompañar en estas inmersiones. ¡Y por supuesto,  la total disposición a vivir de la mejor manera esta extraordinaria experiencia!