Los herreros acompañaron con sus fraguas e instrumentos necesarios para su labor, primero a los pueblos guerreros nómadas que conocieron el bronce (aleación formada por tres partes de cobre, más una de estaño) y posteriormente a los ejércitos de los grandes reinos e imperios, cuando estuvieron armados con espadas, lanzas y hachas fabricadas en hierro. Más allá de brindarle mantenimiento a las armas que se utilizaban en las acciones bélicas, cuidaban a diario, el adecuado suministro de clavos, tijeras, cuchillos de cocina, cucharas, palas, piochas, barras, garfios, bisagras, cadenas, herrajes para caballos y bueyes, así como otros objetos necesarios para mantener las construcciones y los medios de transporte que se utilizaban.

De los herreros surgieron los primeros armeros, cuando se empezaron a utilizar las armas de fuego, en enormes cantidades durante el siglo XV. Es por esta razón que los Maestros-Herreros tenían una gran demanda por sus habilidades y conocimientos, además de un elevado estatus social, porque su labor era fundamental para la fabricación de objetos indispensables, como los diferentes tipos de arados y otras herramientas para la agricultura o las herramientas necesarias para construir un barco o una fortaleza.

Cuando los conquistadores españoles viajaban al Nuevo Mundo (América), nunca dejaban de contratar los servicios de herreros competentes. Generalmente, maestros y aprendices, quienes formaban la comunidad de los talleres de herrería, pues su conocimiento sobre la obtención de metales abundantes en la naturaleza (hierro, cobre, zinc, estaño, etc.) y los tratamientos químicos y físicos necesarios para transformarlos en instrumentos útiles para la vida cotidiana, eran simplemente insustituibles. Tan importantes fueron los herreros, en esos primeros tiempos del mestizaje, que cuando algunas tribus capturaban a españoles u otros extranjeros, solo trataban con consideración y cierto respeto místico, a los herreros, debido a su capacidad para “domesticar el fuego y las piedras”, para transformarlos en objetos y armas desconocidos para ellos.